En el comercio internacional, mover una mercancía con rapidez, importa. Pero no es suficiente. Para una empresa también cuentan la seguridad de la operación, la trazabilidad, los controles y la capacidad de reducir riesgos a lo largo de la cadena logística.
Estos elementos suelen verse como aspectos técnicos o regulatorios, cuando en realidad forman parte de las condiciones que hacen confiable un entorno para invertir, producir, almacenar o distribuir mercancías. Una operación puede tener una ubicación privilegiada, infraestructura adecuada y acceso a rutas comerciales. Sin embargo, necesita también procedimientos claros, controles de acceso, mecanismos de seguimiento y estándares de seguridad que acompañen el movimiento de la carga.
En el Predio Fiscal de ZOLIC esa visión se refleja en tres estándares que actúan desde ámbitos diferentes: BASC, el Código Internacional para la Protección de los Buques y de las Instalaciones Portuarias (PBIP) y el programa Operador Económico Autorizado de Guatemala (OEA-GT).
BASC fortalece la gestión de riesgos y los controles de seguridad dentro de la cadena de suministro. PBIP establece medidas de protección para instalaciones vinculadas con la actividad portuaria, incluyendo controles de acceso, identificación de riesgos y procedimientos de respuesta.
OEA-GT, por su parte, acredita el cumplimiento de estándares de seguridad y confiabilidad asociados con la cadena logística y el ámbito aduanero. Pero hay un elemento que les da una dimensión todavía mayor: estos estándares trascienden las fronteras de Guatemala.
El Código PBIP forma parte del régimen internacional de protección marítima establecido en el marco del Convenio SOLAS, que cuenta con 148 Estados contratantes.
BASC tiene empresas certificadas en 17 países de América. Y el modelo de Operador Económico Autorizado forma parte del Marco SAFE de la Organización Mundial de Aduanas, organismo que reúne a 186 miembros.
La seguridad no solo protege la mercancía. También construye confianza para hacer negocios más allá de nuestras fronteras.
Para una empresa vinculada al comercio exterior, esto tiene una traducción concreta: operar bajo estándares que sus clientes, socios comerciales y autoridades pueden reconocer como parte de una cultura internacional de seguridad, control y gestión de riesgos. Ese valor cobra especial importancia en un escenario donde las cadenas de suministro conectan cada vez más actores, territorios y mercados.

Una interrupción, una vulnerabilidad o la pérdida de trazabilidad puede traducirse en tiempo, costos y riesgo para una operación. Guatemala posee una posición geográfica favorable para el comercio internacional. Convertir esa ventaja en competitividad requiere infraestructura, conectividad, pero también seguridad, procedimientos, tecnología.
Desde ZOLIC entendemos que estos elementos deben funcionar de manera integrada. Por eso, más que exhibir certificaciones, lo importante es lo que representan para las operaciones que se desarrollan desde el Predio Fiscal: seguridad, trazabilidad y confianza para conectarse con el comercio internacional.
